¡Hola, amigos! Si están pensando en darse una escapada a la costa gallega, el Hotel Orillamar en la Praza de Santo Antonio puede ser una opción fantástica. Este hotel de 1 estrella no solo está en una ubicación privilegiada, ¡sino que también cuenta con un restaurante en el mismo lugar! Durante tu estancia, podrás disfrutar de su aparcar gratis, servicio de habitaciones, y un servicio de limpieza diario que hace todo más cómodo.
Lo mejor de todo es que estarás a solo un minuto a pie de la Praia de Santo Antonio y rodeado de un montón de buenos restaurantes a los que puedes ir caminando. Con 24 habitaciones, cada una equipada con televisión de pantalla plana y un baño privado con bañera profunda, el lugar brinda buenas vistas y un ambiente familiar muy limpio. Además, el personal es súper amable, así que seguramente te sentirás como en casa. ¡No dudes en consultarles!
Mapa Ubicación Orillamar
Dónde se encuentra el Hotel Orillamar
¡Hola, gente! Quiero contarles un poco sobre nuestra experiencia en el Hotel Orillamar, porque, honestamente, no me gusta dejar malas críticas, pero esta vez lo siento necesario. Imaginemos que decides llevar a tu pareja a cenar, como hicimos mi mujer y yo, y al llegar al restaurante, te dicen que no hay sitio en el comedor y que te sientes en la cafetería. Claro, te quedas un poco desilusionado, pero bueno, pensamos que la cena iba a ser algo espectacular. ¡Gran error!
Empezamos con un vino, y sorpresa, nos trajeron las copas ya servidas. La diferencia era notoria, una copa bastante más llena que la otra. Luego, el pan llegó con dos rodajas en un plato. ¿En serio? La primera ración de almejas (que costaban 25€) parecía más bien media ración. Y no puedo olvidar el segundo plato: rape con tres rodajas y dos patatas cocidas, ¡24€ cada uno! El ambiente del lugar…pues, digamos que el camarero no parecía tener ganas de estar ahí, lo cual no ayuda mucho. Con esta atención y precios desproporcionados, nos quedó claro que no volveremos.
Siguiendo con el tema del restaurante, también nos pasó algo similar. Un camarero jovencito y una chica estaban más pendientes de mirar el horizonte que de atender a los clientes. Después de un rato, cuando finalmente logré que la atención se fijara en nuestra mesa, lo hicieron sin voltear a vernos. Todo esto mientras veíamos cómo paseaban los mejillones por ahí hasta que al fin nos los trajeron. El servicio dejó mucho que desear, aunque la comida no estaba mal.
Y, para colmo, la experiencia en el hotel también fue regular. A pesar de que ya habíamos leído opiniones no tan buenas antes de ir, decidimos darnos una oportunidad. Al llegar, no había nadie en recepción. ¿Y las llaves de las habitaciones? Ahí, al alcance de cualquiera. La habitación familiar no contaba con aire acondicionado, solo había unas pocas toallas para cuatro personas y, por si fuera poco, las literas tenían una escalerilla rota. La ducha ya estaba mojada al llegar y ni hablar de los amenities: solo unos pocos sobres de champú y nada más. ¡Era como si se quedara atrapado en el tiempo!
Entonces, ¿dónde se encuentra el Hotel Orillamar? ***Está en Praza de Santo Antonio, 0, 15339 O Porto de Espasante, A Coruña***. Pero, sinceramente, lo que más recuerdo fue la experiencia que tuvimos allí, y no creo que lo repitamos a menos que mejoren un poco las cosas.
Qué categoría tiene el Hotel Orillamar
Y aquí estoy, todavía pensando en lo que fue nuestra experiencia en el Hotel Orillamar. La verdad, cuando llegamos ya presentía que las cosas no iban a ir muy bien, pero ni por asomo imaginé que sería así. Tuvimos que esperar un rato porque la habitación no estaba lista y cuando finalmente nos dieron las llaves, lo único que parecía estar hecho eran las camas. Y ni siquiera eso, porque las sábanas estaban rotas y había más migajas de pan y azúcar por el suelo que en una cafetería después de un día ajetreado. ¡Parece que la escoba se rompió o algo así, porque le dieron mucha más importancia a la siesta de la limpiadora que a dejar todo en condiciones!
Y si hablamos de la comida… ay, el momento de pedir. El camarero parecía que no había querido nacer ese día, como si le pesara la vida. Cuando pedimos unos "kass" (que no sé ni qué es eso, pero suena raro), nos trajeron unas botellas diminutas de 200 ml que nos cobraron a 5€. ¡Una estafa total! Obviamente, las patatas fritas de bolsa nunca las debió ver en su vida, porque fue un desastre. La verdad es que a lo mejor se les olvidó decirle que estaba trabajando en un hotel, no en una telenovela de drama.
La habitación, bastante amplia, pero la limpieza dejaba mucho que desear. Creo que nunca había visto un lugar donde la televisión no funcionara, las persianas no bajaran, y la luz del baño parecía más de un camping que de un hotel. ¡Piensa que hasta me atreví a arreglar el tirador del armario que colgaba! Y para colmo, te dan la llave de una habitación que ya estaba ocupada por otras personas... ¡¿en serio?! Increíble. Es más, parece que el dueño del hotel dice: "con las vistas al mar me conformo", pero necesita una reforma URGENTE si quiere seguir en el negocio.
Así que, para que lo sepas, el Hotel Orillamar tiene una catadura de 1 estrella, más que nada por las vistas, porque lo demás… ¡vaya desastroso! Espero que si decides ir, no esperes mucho porque ¡te vas a llevar una gran sorpresa!
El hotel ofrece servicio de restaurante
La verdad, lo de Orillamar ha sido una experiencia para olvidar. Nunca pensé que estaría escribiendo una reseña tan negativa, pero aquí estamos. Desde el comienzo, la atención fue ultra lenta. Un camarero que parecía estar en otro planeta, y cuando preguntamos sobre la carta, nos dieron un folleto que ni siquiera tiene un diseño atractivo. Todo parecía gourmet en el papel, pero al final, ¡menuda decepción! Pedí un rape con salsa de erizo y me trajeron merluza, y ni hablar de la carne de ternera, que estaba tan dura que no sabía si comía vaca o caballo. Para colmo, el salpicón de pescado estaba sin sal y cuando pedimos sal a parte, nos dieron un puñado de sal gruesa. ¡Vaya faena! Lo único que me sorprendió fue lo de la caña caliente. ¿2,40€ por eso? Al final, pagamos unos 70€ y, sinceramente, fue el peor paseo gastronómico que tuvimos en Galicia.
Y no solo eso, el hotel en sí estaba en un estado mucho peor de lo que esperaba. No hay personal para atenderte, lo que es un desastre total. No conocimos a nadie ni a la entrada ni a la salida; todo se manejaba por adelantado, como si fuéramos en un hotel fantasma. Si estás pensando en una escapada en grupo, ¡ni se te ocurra! Las habitaciones estaban súper viejas y se sentían muy abandonadas. Es una pena, porque la ubicación está bastante bien, y la playa es bonita, pero el resto... ¡uff!
Claro que, hablando de la experiencia del restaurante (si es que se le puede llamar así), puedo decir que tiene unas vistas preciosas. Eso sí, como sea, no se atrevan a pedir mucho de la carta. Las almejas llegaron con un sabor y olor a quemado, las copas estaban llenas de chorretones y ni siquiera nos atrevimos a pedir el postre. Así que, aunque el lugar tuviera potencial, todo lo demás contrarresta cualquier atractivo que pudiera tener. Para contestar la pregunta, sí, el hotel ofrece servicio de restaurante, pero a este punto, no puedo recomendar que lo pruebes a menos que quieras sumarle un poco de dolor a tu viaje.
Es posible aparcar en el Hotel Orillamar
Así que, la realidad es que el Hotel Orillamar tiene su encanto, pero hay que decir que está bastante lejos de ser un tres estrellas, la verdad. La ubicación es inmejorable, en primera línea de playa, y las vistas son espectaculares, pero los detalles cuentan, ¿no? No puedes ignorar que los cristales de las ventanas estaban llenos de manchas, y las moscas parecían sentirse como en casa. No es exactamente lo que uno espera al llegar a un sitio de vacaciones.
A la hora de comer, decidimos probar su restaurante. Imagina nuestra sorpresa al ver que, a pesar de que los precios son un poco altos, las raciones eran ridículamente escasas. Pedimos la famosa tapa de zamburiñas, y solo nos sirvieron 11 pequeñas unidades por 19 euros, que se dice pronto. El arroz con marisco parecía una porción de prueba, así que quedamos un poco decepcionados. Y si piensas que la atención podría compensar, olvídalo, porque el servicio era tan normalito como el sabor de la comida.
La habitación que nos tocó estaba bien en cuanto a ubicación y precio, pero se nota que le falta un poco de amor en el mantenimiento y la limpieza. Es un sitio que, a pesar de ser bastante nuevo, no brilla como debería. El desayuno es bastante básico, así que si eres de los que les gusta comenzar la mañana con variedad, puede que te quedes un poco corto. Pero, ¡hey! Al menos hay un par de playas bien cerca y un ambiente de senderismo que te llama a explorar.
Ahora, una duda que muchos tendrán es sobre el aparcamiento. La verdad, el hotel no tiene una gran disponibilidad de espacios, así que puede que te cueste un poco encontrar un lugar donde dejar el coche. Mejor que te prepares para dar algunas vueltas o, si es posible, apostar por el transporte público. ¡Eso sí! Una vez que estés ahí y disfrutes de la playa, seguro que se te olvida todo lo demás mientras saboreas esas vistas.
Qué servicios de limpieza se ofrecen en el hotel
Te cuento que si decides alojarte en el Hotel Orillamar, te va a tocar una experiencia curiosa, por decirlo de alguna forma. Al entrar, la recepción te deja un poco desconcertado; suele estar vacía y tiene un aire bastante antiguo y descuidado. Las habitaciones, que ni hablar, están en un estado que te hace sentir que viajaste en el tiempo, pero no de la forma más agradable. Con armarios y baldas rotas, cables sin bombillas y hasta óxido en la bañera, realmente se nota que el hotel necesita una buena reforma. Eso sí, si te toca una habitación con vistas al mar, al menos podrás disfrutar de las vistas preciosas del puerto de Espasante, que es un buen consuelo.
A la hora del desayuno, hay una señora en el comedor que es un amor, siempre con una sonrisa y dispuesta a ayudarte. El desayuno no está mal, pero tampoco es una gran cosa; más bien, es 'normalito'. En cambio, a la hora de comer, hay que estar preparados porque la comida no es el fuerte del hotel. He escuchado cosas de que el bar y el restaurante a veces huelen raros y que la limpieza deja bastante que desear, así que cuidado ahí. En fin, es un lugar que parece un poco abandonado, pero con un potencial enorme si sólo se empeñaran un poco más en mantenerlo.
Y hablando de limpieza, aquí es donde las cosas se ponen un poco críticas. La chica de la limpieza entra a las habitaciones sin llamar, lo que me parece un poco extraño, ¿no? Y aunque la limpieza podría ser aceptable en algunas áreas, se siente como si en general no prestaran demasiada atención a los detalles. Las habitaciones a veces se hacen a eso de las 6 de la tarde, así que si planeas descansar a esa hora, mejor piénsalo dos veces. Por lo tanto, si estás buscando un hotel donde la limpieza y el mantenimiento brillen por su ausencia, el Orillamar puede que se ajuste a tus expectativas, ¡pero no diría que es un lugar recomendable para pasar más de una noche!
Cuál es la distancia del hotel a la Praia de Santo Antonio
La verdad es que, después de lo que hemos leído sobre el Hotel Orillamar, parece que no vale la pena arriesgarse a hospedarse allí. La primera impresión es que está dejado de la mano de Dios y del hombre. 79€ por noche debería ofrecer al menos un mínimo de comodidad, pero aquí parece que los colchones son más finos que el papel de fumar. Y ni hablar del olor a humedad... ¡qué decepción! En los pasillos, ni una luz funciona, así que si no tienes linterna en el móvil te puedes ir olvidando de moverte por allí. Así que, si tu plan es relajarte y disfrutar en grupo, tal vez quieras reconsiderar tus opciones.
Y ya ni te cuento sobre el servicio. Parece que tienes que tener paciencia de santo para aguantar la atención al cliente. Ha habido casos en los que el servicio en el restaurante es un desastre, ¡casi dos horas para servir tres raciones! Y cuando mencionan que la comida es buena, se contradicen al ver que las raciones son escasas y desabridas. Y lo más gracioso es que hasta tienen el descaro de cobrarte 1€ por dos picos de pan chicloso. Así que, si buscas un sitio para comer bien y rápido, definitivamente este no es tu lugar. Lo cierto es que han logrado lo que se creía imposible: comer mal en Galicia. ¡Menudo logro!
Si decides quedarte en el hotel, asegúrate de comprobar que tu habitación tenga jabón de manos, toallas limpias y, por favor, ¡sábanas sin pelos! Porque parece que en Orillamar no se toma demasiado en serio la limpieza. Ya que mencionamos lo bueno, hay que dar crédito a la ubicación. La vista puede ser espectacular y el desayuno está incluido, pero eso no compensa la experiencia en general.
Ahora, en cuanto a la distancia a la Praia de Santo Antonio, no puedo asegurarte exactamente cuánto es, pero definitivamente podría ser un paseo agradable si decides ignorar lo que pasa en el hotel. De todos modos, quizás sería mejor tomarte tu tiempo y elegir otro lugar que realmente valga la pena. Así que, ¡tómalo como un consejo de amigo!
Qué tipo de habitaciones tiene el Hotel Orillamar
Y hablando de nuestras experiencias en Orillamar, hay que mencionar que la comida es de otro nivel. Disfrutamos de un par de almuerzos allí y, honestamente, tanto la atención como la calidad de los platos fueron excelentes. Los dueños y los camareros son súper amables, te hacen sentir como en casa. Recuerdo una vez que, a pesar de que se fue la luz en todo el pueblo, ¡nos prepararon una tortilla que estaba de 10! Y la atención no cambió en ningún momento, nos trataron genial. Eso es algo que realmente se valora, ¿no crees?
Sin embargo, no todo fue perfecto en la experiencia. Hubo un momento en que mi marido y yo decidimos parar a tomar un café y nos encontramos con un pequeño “incidente”. Me cobraron 4,80€ por dos cafés; algo que, después de preguntar de nuevo, resultó ser 2,80€. ¡Qué confusión! Nos dieron el cambio y todo, pero la experiencia fue tan rara que no puedo evitar reírme al recordarlo. Y lo más curioso es que no fuimos los únicos a quienes les pasó; he leído más opiniones sobre este tipo de errores, así que parece que hay algo que deberían revisar.
Ahora, volviendo al hotel, tu primera impresión puede que no sea la mejor. Cuando llegamos, no había nadie en recepción, lo que fue un poco extraño. El encargado llegó tarde y ni siquiera llevaba mascarilla, y para rematar, nuestra habitación no tenía toallas. Además, el enchufe de la tele hacía ruidos raros. Vamos, una recepcioncita que deja mucho que desear. A veces parece que están intentando mantener el lugar, pero no se les ve mucho empeño.
Pero volviendo a las cosas positivas, las habitaciones del Hotel Orillamar son bastante cómodas, aunque tal vez no sean las más modernas. No hay tantas opciones como en sitios más lujosos, pero puedes encontrar habitación doble, ideal para parejas buscando un rato de relax, o incluso habitaciones familiares. Sin embargo, si buscas algo más acogedor o limpio, puede que quieras explorar otras opciones en la zona. Al final del día, creo que aquí es donde puedes vivir unas vacaciones con un balance entre buenos platos y un ambiente local único, aunque con algunos tropiezos.
Las habitaciones cuentan con televisión
Bueno, aquí va el rollo sobre Orillamar, el hotel de 1 estrella en Praza de Santo Antonio, O Porto de Espasante. La verdad es que nuestra llegada ya fue toda una odisea. Nos apuramos para llegar a las 8 de la tarde, siguiendo el horario de check-in que aparecía en la web, y cuando llegamos, ¡sorpresa! Nos dicen que la habitación todavía estaba siendo preparada. ¿A las 8 de la tarde? ¡Increíble! Y eso no es todo, el encargado ni siquiera llevaba mascarilla, lo que ya es un detalle que te hace preguntarte en qué está pensando la gestión del lugar.
Entonces, decidimos que, aunque estaba todo un poco raro, por lo menos podríamos dejar las cosas en la habitación. Pero al entrar, qué horror. Las sábanas tenían pelos y el lugar tenía un aire de haber vivido mejores tiempos. Bajamos a pedir que nos cambiaran las sábanas, y después de esperar diez minutitos en la recepción vacía, lograron hacerlo. Pero, ¿una disculpa? De eso, nada. Lo curioso es que, aunque nos quedó un mal sabor de boca, tuvimos que quedarnos porque ni en otro sitio había habitaciones. Es una pena, porque no es ni de lejos lo que ves en las fotos de la web: habitaciones sucias, antiguas y con muebles estropeados. Como si eso no fuera suficiente, el baño era un desastre, y ni hablemos del agua caliente que duraba apenas dos minutos. Al final, ya estábamos pensando si poner una hoja de reclamación y pedir un reembolso.
Curiosamente, no todo fue tan malo, porque el desayuno era decente, y el pueblo tiene un encanto que no se puede negar. Eso sí, llegamos asustados por las reseñas horribles, pero al menos, el trato que recibimos fue amable. Las vistas al mar son realmente impresionantes, y a un minuto tienes la playa, así que no todo es un desastre. Sin embargo, sí, las habitaciones necesitan una gran reforma y una revisión seria.
Ahora, referente a la pregunta de si las habitaciones cuentan con televisión, la verdad es que no se menciona en las reseñas que leímos. Pero, dadas las condiciones del lugar y los comentarios sobre que está muy dejado, no sería sorprendente que tampoco tuvieran ese lujo. Es una pena, porque si quisieran hacer un esfuerzo por mejorar, podrían atraer a más gente. Pero claro, por ahora, ¡mejor que te prepares para lo que puedes encontrar!
Los baños de las habitaciones tienen alguna característica especial
Y hablando de Orillamar, la verdad es que tiene sus altibajos. Te llegas a preguntar si el lugar tiene potencial o si simplemente está estancado en el tiempo. La realidad es que el sitio es bastante viejo y eso se nota en cada rincón. Cuando llegamos, ya la calefacción no servía y eso no es lo mejor cuando estás en un lugar como O Porto de Espasante, sobre todo si hace un poco de frío. Lo peor de todo fue el oso a viejo que invadía el ambiente, como si el tiempo se hubiera detenido hace años. Más que un hotel, parece una invitación a una reforma urgente.
Para rematar, el dueño fue bastante amable al invitarnos a unas croquetas y una cerveza, pero, en serio, hasta eso nos dejó un poco fríos. La habitación en sí no tenía mejor aspecto: húmeda, fría y ya de paso, un pelín sucia. Fue una experiencia en la que, honestamente, solo queríamos encontrar un lugar para dormir y, al final, hasta eso resultó complicado. Con esas condiciones, se siente más como un sitio al que no volverías a menos que no se te presentara otra opción.
Lo curioso es que, a pesar de las deficiencias en el hotel, nos topamos con el restaurante. Ahí fue donde se puso un poco más interesante la cosa... hasta que nos avisaron que estaba lleno y nos mandaron a un bar. Y fue un verdadero desastre. No sé cómo es posible que, con solo dos mesas ocupadas más, el servicio tardara tanto en atendernos. Fue otra de esas situaciones en las que empezamos a dudar de nuestras decisiones de viaje.
Y ahora que hablas de los baños, debo decir que no tienen nada especial que resaltar. Eran bastante básicos y en la línea con todo lo que hemos estado hablando: funcionales, sí, pero sin ningún lujo y bastante simples. La verdad, después de todo esto, queda claro que si buscas un lugar cómodo y agradable, quizás quieras mirar un poco más allá de Orillamar, aunque si estás en la aventura de probar algo diferente, pues... ¡adelante! Pero ve con expectativas bajas.